Hace pocos días se dio a conocer una investigación del CIAE de la Universidad de Chile que encontró que un 65% de los estudiantes evaluados entre 2° y 6° básico presentó algún tipo de dificultad de comprensión lectora. Una cifra que nos invita a poner más atención a la comprensión lectora en niños.
Y este dato me dejó pensando.
Como papás, disfrutamos mucho ese momento en que nuestros hijos comienzan a reconocer las letras, unir sus sonidos y, poco a poco, leer sus primeras palabras. Pero hay una pregunta que quizás no siempre nos hacemos: ¿están comprendiendo realmente lo que leen?
Leer no es lo mismo que comprender
Cuando un niño aprende a leer, comienza a relacionar letras con sonidos y a unirlos para formar palabras, un proceso que se va desarrollando durante los primeros años de colegio.
Pero comprender una historia comienza mucho antes.
La comprensión empieza antes de saber leer
Un pequeño que todavía no sabe leer puede escuchar un cuento y darse cuenta de que algo le pasó al personaje, anticipar lo que podría venir, reconocer que está triste o asustado, o decirnos que a él también le pasó.
Por eso, no tenemos que esperar a que nuestros hijos aprendan a leer para comenzar a desarrollar esta habilidad. Cada cuento que escuchan, cada conversación y cada historia que comparten con nosotros va sumando.

6 formas de desarrollar la comprensión lectora en niños
Muchos crecimos respondiendo preguntas después de una lectura: “¿Cómo se llamaba el personaje?”, “¿qué pasó primero?”, “¿dónde estaba?”. Pero hoy podemos sumar otras experiencias que también ayudan a comprender:
- Ir juntos a un cuentacuentos. Escuchar una historia contada por otra persona, mirar sus gestos, sorprenderse, reírse y comentar después qué les gustó.
- Ir al teatro. Observar los movimientos, la música, los gestos y las emociones de cada personaje.
- Cantar canciones y jugar con las palabras. Podemos hacerlo en el auto, inventar rimas con palabras absurdas o jugar a completar una canción conocida.
- Jugar a seguir pistas. Escondemos un objeto y entregamos pistas para encontrarlo. Sin darnos cuenta, el niño tiene que escuchar, relacionar información y sacar conclusiones.
- Inventar historias juntos. Podemos partir creando un personaje: quién es, qué hace, dónde vive, qué le sucede… y dejar que la historia vaya apareciendo.
- Mirar fotografías familiares y contar historias. Podemos recordar momentos de cuando eran más pequeños, hablarles de sus abuelos o contarles anécdotas de nosotros cuando éramos niños.
Seguir leyéndoles, aunque ya sepan leer
Y, por supuesto, seguir leyéndoles, aunque ya sepan leer solos.
Porque al leer juntos les regalamos nuevas historias, conversaciones y un momento compartido.
Una tarea que comienza en casa
Noticias como la que mencionamos al comienzo nos muestran una realidad que merece atención, pero también nos recuerdan algo importante: esta tarea comienza mucho antes de que nuestros hijos tengan un libro de lectura escolar frente a ellos.
Tenemos muchas oportunidades para acompañarlos: contar, escuchar, cantar, jugar, conversar y, por supuesto, tener libros cerca.
Solo necesitamos un poco de creatividad, ganas de compartir y una buena historia para comenzar.
