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El kamishibai: una forma de contar historias que sigue viva en el aula

niños mirando kamishibai

En la educación inicial, contar cuentos no es solo leer un texto. Es crear un espacio de encuentro, emoción y aprendizaje. En esa búsqueda constante por conectar con niños y niñas, el kamishibai en el aula se ha transformado en una herramienta simple, profunda y muy efectiva.

Hoy quiero contarte qué es el kamishibai, de dónde viene y cómo lo he vivido en mi experiencia en el aula

¿Qué es el kamishibai y de dónde viene?

El kamishibai es una forma de contar historias a través de un pequeño teatrillo de madera y láminas ilustradas que se muestran una a una mientras el adulto narra. Es conocido como “teatro de papel” y permite crear una experiencia cercana, visual y emocional.

Su origen se remonta a Japón, a comienzos del siglo XX. En ese tiempo, narradores recorrían los barrios en bicicleta llevando este teatrillo y sus láminas, reuniendo a niños y niñas para compartir historias en las calles y en espacios comunitarios.

Con solo imágenes, voz y presencia, lograban captar la atención y generar momentos de encuentro. El kamishibai se vivía —y se sigue viviendo— como un pequeño ritual: un inicio claro que convoca, un tiempo de narración compartida y un cierre que invita a conversar.

Con el paso del tiempo, esta forma de narrar llegó a escuelas y bibliotecas, donde educadores reconocieron su valor pedagógico. Descubrieron que favorece la escucha, el desarrollo del lenguaje, la imaginación y el vínculo con la lectura.

Hoy, el kamishibai mantiene su esencia original, pero se adapta a la educación actual. En un mundo lleno de pantallas y estímulos rápidos, propone detenerse, mirar, escuchar y compartir una historia en comunidad.

NIños kamishibai antiguo

Fuente: Fanning the Flames: Early Japanese American History. Hoover Institution.

Mi experiencia con el kamishibai en el aula

Esta herramienta llegó a mí cuando hacía clases en preescolar y jardín infantil. En ese tiempo, buscaba nuevas formas de captar la atención de mis estudiantes y de invitarlos a disfrutar los cuentos.

Ese simple teatrillo, con sus imágenes grandes y expresivas, lograba algo muy especial: atraía de inmediato las miradas de esas pequeñas cabecitas atentas frente a mí. Bastaba abrirlo para que el ambiente cambiara.

Mientras narraba, observaba cómo seguían la historia con atención, cómo anticipaban lo que venía y cómo comentaban espontáneamente lo que veían o sentían. El cuento fluía junto con ellos, de manera natural y auténtica.

En el kamishibai, el adulto no solo lee: media, acompaña y sostiene la experiencia narrativa.

A partir de esas experiencias, comprendí que el kamishibai era mucho más que un recurso visual: era un espacio de encuentro entre emoción, lenguaje y aprendizaje.

¿Por qué el kamishibai es tan valioso en educación inicial?

El kamishibai favorece la atención, la escucha activa y el desarrollo del lenguaje. Permite crear espacios de calma en medio de jornadas intensas y fortalece el vínculo entre quien narra y quienes escuchan.

Sus imágenes simples y su formato fijo ayudan a que los niños se concentren sin sobreestimulación.

En un contexto donde predominan las pantallas, invita a volver a lo esencial: una voz, una imagen y una historia compartida.

Consejos para aprovechar al máximo el kamishibai en el aula

Prepara el ambiente
Busca un espacio tranquilo, donde todos puedan ver bien las imágenes y sentirse cómodos.

Utiliza una señal sonora antes de comenzar
Tradicionalmente, los narradores japoneses utilizaban maderitas llamadas hyoshigi para anunciar el inicio del relato.

Conoce bien la historia
Lee el cuento completo antes de presentarlo.

Narra con emoción y presencia
Cambia la voz, marca pausas y utiliza tu expresión corporal.

Muestra las láminas con calma
Desliza cada imagen lentamente y da tiempo para observar.

Acoge las intervenciones espontáneas
Recíbelas con cariño y respeto.

Conversa al finalizar
Un breve diálogo permite reforzar la comprensión.

Ranita pequeñita

Nuestro kamishibai Ranita Pequeñita está especialmente pensado para la primera infancia.

Sus imágenes simples permiten comprender la historia sin sobrecarga de estímulos. Integra la música como parte fundamental del relato.

El kamishibai es una invitación a volver a la presencia, a la escucha y al vínculo. Es una herramienta que acompaña, emociona y deja huella en la infancia. Incorporarlo en el aula es regalar tiempo de calidad, aprendizaje y recuerdos que permanecen en el corazón.

Potencia tus sesiones de Kamishibai con nuestras historias, en inglés y español, diseñadas para fomentar el amor por la lectura.

Mónica Tagle

Mónica Tagle es psicopedagoga, educadora y autora de literatura infantil con más de 25 años de trayectoria en educación temprana y procesos de aprendizaje. Como fundadora de Play Fun Learn Studios, se especializa en la creación de recursos educativos enfocados en la inclusión, la neurodiversidad y el bilingüismo. Su enfoque pedagógico combina su experiencia clínica y docente con una visión humana y empática, promoviendo el desarrollo emocional y el aprendizaje a través del juego en la infancia.

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